Somos mucho más que un establecimiento de venta al por menor: somos la tienda de toda la vida, ese comercio cercano en el que siempre has podido confiar. Nuestra historia se remonta a más de 40 años, cuando una familia emprendedora decidió abrir un pequeño negocio de barrio con un objetivo claro: ofrecer productos de calidad y un trato cercano a los vecinos.
Desde entonces, varias generaciones han continuado con la misma ilusión y dedicación, transmitiendo no solo el negocio, sino también los valores que lo han hecho crecer: esfuerzo, honestidad, compromiso y amor por el oficio. Hemos visto crecer el barrio, hemos acompañado a familias enteras y hemos formado parte de la vida cotidiana de quienes día tras día eligen comprar con nosotros.
A lo largo de los años hemos sabido adaptarnos a los cambios del mercado, modernizando nuestro local y ampliando nuestra oferta de productos sin perder nuestra esencia. Hoy ofrecemos fruta fresca, alimentos, artículos de higiene, perfumería y limpieza, manteniendo siempre la prioridad en el producto local y de calidad. Creemos en apoyar a los productores de la zona y en apostar por un consumo responsable y cercano.
Nuestro vínculo con la comunidad sigue siendo nuestra mayor fuerza. La atención personalizada, el conocimiento del mercado y la confianza mutua nos han permitido seguir adelante incluso frente a la competencia de grandes superficies. Gracias a la fidelidad de nuestros clientes y al trabajo diario de quienes forman parte de esta casa, Marín Astralaga Frutadenda continúa siendo un punto de referencia en el barrio.
Seguiremos trabajando con la misma pasión para ofrecer lo mejor a quienes nos visitan cada día, manteniendo ese espíritu familiar que nos ha acompañado desde el principio.